Con el evangelio
de San Juantenemos la vivísima impresión de que el hagiógrafo no ha querido
narrar sino enseñar. No hace historia sino ante todo Teología. ¿Hace teología
partiendo de la historia? Tal vez sea más exacto afirmarlo de esta manera. No
obstante, esevidente que Juan se “despega" notablemente de la historia
para buscar toda la dimensión y trascendencia de los acontecimientos. A caso
sea esta la mejor forma, tal vez la única, do hacer verdadera historia.
Los largos
discursos constituyen una de las características más peculiares de este
evangelio. Discursos que suelen ser explicación o interpretación de los hechos
o signos que los anteceden.Por ejemplo: a la multiplicación de los panes sucede
el imponente discurso del Pan de Vida (Jn: 6). A su vez, estos discursos
desarrollan temáticas catequéticas y teológicas sumamente importantes para la
comunidad eclesial; así: Jn: 3:1 – 21 contiene elementos de una catequesis
bautismal y Jn: 6 expone una maravillosa "cátedra"
acerca de la Eucaristía.
Junto a los
discursos es ineludible hacer referencia a los signos. Juan nunca habla de
milagros, siempre utiliza la palabra “Signo” (). Y el signo, siempre apunta a
una realidad oculta, tras la cual es preciso caminar hasta descubrir todo el
alcance que tiene. Por ejemplo, en Cana de Galilea (Jn: 2), el ciego de
nacimiento (Jn: 9) o la resurrección de Lázaro (Jn: 11). A veces, tiende a
sospechar uno, que dichos signos solamente son narrados por su valor alegórico,
aunque en honor a la verdad, el evangelista busque siempre la oportunidad para
afirmar, directa o indirectamente, que se trata de hechos realmente
acontecidos.
En este mismo
sentido, en el cuarto evangelio se presentan otras escenas (diálogo de Jesús
con Nicodemo, con la Samaritana y las controversias con los judíos) polarizadas
en torno a la fiesta de los tabernáculos (5. 6. 9. 11), aquí, lo importante no
son ni las personas ni lo que sucede, sino lo que se discute entre Jesús y
dichos personajes. En realidad estas escenas se parecen mucho a discursos, pues
del diálogo, se pasa casi imperceptiblemente al monólogo.
De todo esto,
sólo le queda la impresión al lector de que se haya ante composiciones
literarias, desarrollos dogmáticos, centradas en la persona de Jesús (cristo
centrismo).
El vocabulario
de este evangelio es relativamente precario (1011 palabras, en diferencia con
1961 de Mateo, 1345 de Marcos y 2055 de Lucas); no es tan gráfico y concreto
como Marcos, y tampoco alcanza la altura estilística y literaria de Lucas. Pero
no es menos profundo que éstos, más bien hay que decir lo contrario (Es el
inmenso mar donde se hunde y se funde la gota de cualquier conocimiento
nuestro). Por algo ha sido calificado por Orígenes de Alejandría como:“la flor de las Sagradas Escrituras es el
evangelio de Juan, cuyo sentido profundo y recóndito nadie podrá captar
plenamente”. Los vocablos claves de este evangelio se encuentran preñados
de una densidad expresiva sui géneris, como ejemplos: - amar (36 veces), -verdad (25 veces), mundo (78 veces), testimoniar (14 veces), permanecer (40 veces), creer (39 veces), etcétera. Pero a la vez, el
cuarto evangelio adolece prácticamente de muchos otros términos típicos en los
sinópticos, a saber: (predicar), (conversión), (reino
sólo 5 v., mientras que enMateo se consigna 55 v.), (publicano), (parábola), etc.
En todo el
evangelio se pueden hallar gran número detérminos arameos, normalmente seguidos
de su traducción griega: rabbí (8 veces), rabbuní (1 vez), Mesías (2 veces),
Cefas, Siloé, Gólgota... Dichos vocablos podrían insinuar la pertenencia del IV
Evangelio a la tradición palestinense. Hay que notar que muchos términos que
utiliza el cuarto evangelio, muy pocos se encuentran en los evangelios
sinópticos.
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